¿Qué podemos hacer?

Aceptar que se tiene un problema y que cuanto más tiempo se tarde en enfrentarlo, más posibilidad hay de que cronifique y más difícil resultará salir de él. El proceso terapéutico es largo. En él los enfermos deberán de encontrar la manera de volver a un patrón de alimentación normal, y para ello necesitarán mucho apoyo y ayuda. También deberán empezar a deshacerse de los hábitos de pensamiento sobre la comida y sobre la talla, el peso y la figura, de los que son prisioneros y comenzar a comprender porque han necesitado esa enfermedad y qué función ha desempeñado en su vida.
Necesitarán la ayuda de profesionales que atiendan los cuidados médicos dirigidos a eliminar las complicaciones físicas que se hayan producido. Se puede recurrir a los grupos de autoayuda formados por personas que están pasando por experiencias similares, lo que ayudará a salir del aislamiento y de poder buscar alternativas. Recordar que en los momentos de crisis se puede contar la ayuda de personas queridas - familia, pareja, amigos...- que, probablemente, estén dispuestos a ofrecer su apoyo.
En lo personal pienso que para obtener una victoria total, física como espiritualmente, es por medio de la presencia de Dios en nuestras vidas. Dios nos ama mas de lo que podamos imaginar, su amor fue tan grande y tanto su preocupación por nosotros que envió a su único hijo para que fuéramos redimidos de todos nuestros pecados, Juan 3:16 "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".

Y a través de el hallemos descanso para nuestras almas. En su palabra hay preciosísimas promesas, de su presencia y fortaleza para nuestras vidas. La Anorexia, la Bulimia nerviosas o la Vigorexia. Son problemas en los que el todopoderoso también nos puede ayudar, liberar y sanar completamente. Permite que Dios, Jesucristo entre hoy a tu vida te ayude y te guié a una vida mejor. Reconoce tus pecados que el es fiel y justo para perdonarnos. Y restaurarnos a una vida mejor.

Juan 15:9/10 "Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor".

Juan 16:33: "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo".

 

Anorexia nerviosa


Una persona que tiene obsesión por el peso y su apariencia física, puede padecer este tipo de desorden.
Las personas con anorexia nerviosa tienen una baja autoestima seguida, en la mayoría de los casos, por una necesidad aguda de ser aceptado. Las anoréxicas generalmente creen que no merecen ser felices, y se privan de todo aquello que les pueda producir placer, incluyendo el comer. Hablan constantemente sobre temas de salud y dietas.
Cuentan las calorías y los gramos de los alimentos, usan laxantes de manera indiscriminada, lo mismo que diuréticos y medicamentos para perder el apetito, se ejercitan de manera obsesiva y se preocupan constantemente por la imagen que proyecta su cuerpo. Estas pueden ser indicaciones físicas de que una persona padece anorexia nerviosa.

Los síntomas más frecuentes son:

Hay trastornos de tipo alimentario como la Anorexia y la Bulimia nerviosas, que vienen de la mano de la denominada "cultura de la delgadez". Otro, como la Vigorexia, es una obsesión en torno al culto del músculo.

BULIMIA NERVIOSA

Es un trastorno mental que se caracteriza por episodios repetidos de ingesta excesiva de alimentos en un corto espacio de tiempo, seguido del vómito provocado. La preocupación exagerada por el control del peso corporal, lleva a la persona afectada a adoptar conductas inadecuadas y peligrosas para su salud. Ataca especialmente a mujeres jóvenes, aunque algo mayores que las que padecen anorexia. La bulimia se puede presentar a cualquier edad. Si no es atendido a la brevedad posible. El riesgo de muerte es muy alto en este tipo de desordenes.
Los síntomas más frecuentes son:

VIGOREXIA


Es un trastorno mental no estrictamente alimentario, pero que sí comparte la patología de la preocupación obsesiva por la figura y una distorsión del esquema corporal.
Los síntomas más frecuentes son: